sab 9a. Ord. año Par desp Pentecostés (Id=385)

Primera Lectura

Cumple tu tarea de evangelizador. Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el Señor me premiará con la corona merecida

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo
4, 1-8

Querido hermano: En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a los
vivos y a los muertos, te pido encarecidamente por su advenimiento y por su Reino que
anuncies la Palabra; insiste a tiempo y a destiempo, convence, reprende y exhorta con
toda paciencia y sabiduría.
Porque vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana; sino que,
arrastrados por sus propias pasiones, se rodearán de maestros que les halaguen el oído; se
harán sordos a la verdad y sólo escucharán las fábulas.
Tú, en cambio, sé siempre prudente, soporta los sufrimientos, cumple tu trabajo de
evangelizador y desempeña a la perfección tu ministerio.
Para mí ha llegado la hora del sacrificio; ya se acerca el momento de mi muerte. He
luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo
espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día. Y
no me la dará solamente a mí, sino también a los que esperan con amor su glorioso
advenimiento.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 70

Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine

Mis labios no han cesado de alabarte y pregonan tu gloria todo el día. Señor, en la vejez no me rechaces ni me abandones, falto de energías.
Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine

En ti, Señor, yo seguiré confiando, y más y más te alabará mi boca. Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas tu misericordia.
Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine

Tus hazañas, Señor, alabaré; diré a todos que sólo tú eres justo. Me enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es mi orgullo.
Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine

La lealtad del Señor para conmigo celebrará mi arpa. Al santo de Israel, a ti, Dios mío, cantaré con mi guitarra.
Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de Dios.
Beati pauperes spiritu, quoniam ipsorum est regnum cælorum
Aleluya.

Evangelio

Esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
12, 38-44

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía:
"¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir
reverencias en las calles.
Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y
se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Ellos
recibirán un castigo muy riguroso".
En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la
gente echaba en ellas sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto se acercó
una viuda pobre, y echó dos monedas de muy poco valor. Llamando entonces a sus
discípulos, Jesús les dijo:
"Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos; porque los
demás han echado de lo que les sobraba, pero ella, en su pobreza, ha echado todo lo que
tenía para vivir".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor, Jesús.

[Misa]

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